¿Ilegal?
Probablemente no.
Pero puede sentirse así.
Como si hubieras cruzado una línea que nadie sabe nombrar.
Sin cartel.
Sin policía.
Sin delito real.
Aun así, la gente mira.
Porque algunas normas están escritas.
Otras viven en el aire.
Quizá la pregunta no sea:
¿Está permitido?
Quizá la pregunta sea:
¿Quién nos enseñó que no lo estaba?
Reduce las normas invisibles.
Reimagina el espacio público.
Revive lo que creíamos prohibido.